




Algo dentro de mí se ha roto. Hay momentos durante el día en los que me detengo y, simplemente, no puedo encontrar la energía para dar otro aliento. Me quedo de pie, allí, inmóvil frente a la cocina, en clase, escuchando algo, o leyendo; y todo el aire sale de mis pulmones y no puedo reunir la fuerza que necesito para rellenarlos de nuevo. Si continúo respirando, entonces tengo que seguir viviendo. Si continúo viviendo, entonces tengo que seguir así, herida, y no puedo… No de esta forma.
La vida es impredecible, y el control es solo una ilusión. Y a veces que todo sea tan impredecible es abrumador. Y nos hace sentir pequeños e impotentes.

